THE WHITE ALBUM – El Disco Negro De Los Beatles

A comienzos de 1968 regresando de la India, la banda más importante del mundo ya había dejado de ser la primera de las dos cosas: una banda. La utopia del Maharishi había sido apenas eso, pero también había sacado a la luz de los propios Fab sus propias inconsistencias y frustraciones. Este escenario llevo a los cuatro músicos a replegarse hacia un individualismo que en lo musical dio paso a su obra más dispar, más irregular y por ende, menos beatle de toda su discografia. THE BEATLES, universalmente conocido como el Album Blanco se convirtió en un proceso de catársis y desenfreno musical perpetrado por cuatro músicos decididos a encontrar una identidad propia y a romper el corsét con que la beatlemanía los tenía aprisionados durante los últimos seis años. Con esta nueva actitud llegaron los músicos a Abbey Road, para encontrarse con un George Martin ansioso de enfocarse en el nuevo disco, pero a quien poco ánimo le quedó de trabajar cuando Lennon/McCartney, esta vez por separado, le mostraron una gran cantidad de canciones que en conjunto superaban las cincuenta y que además se alejaban de todo lo establecido en cuanto a estilo, al menos considerando la obra previa de la banda. Eran decenas de temas, muchos de ellos incompletos y compuestos en el ashram del Maharishi en la India y que evidenciaban la falta de un trabajo conjunto y en donde prevalecía lo mejor y lo peor de cada músico, sin el balance que la otra mitad de la dupla proporcionaba en las no tan antañas colaboraciones mutuas. Sumado a esto, Martin se encontró con la negativa de los músicos a reducir la cantidad de canciones que conformarían el ‘track list’ definitivo. El productor deseaba redondear un album de catorce temas teniendo como modelo el que muchos consideran como el mejor disco de Los Beatles: “Revolver”. La idea no era mala pero significaba alterar el principio de experimentación que Los Beatles sostenían desde los tiempos de ‘Help’. Y no era esa tampoco la idea que los músicos tenían. Acababan de estrenar su sello propio (Apple) con uno de los singles más vendidos de todos los tiempos (“Hey Jude”) y eso les daba crédito moral y financiero para subir la apuesta o en todo caso, para hacer lo que les viniera en gana. Y eso hicieron: THE BEATLES terminó siendo un doble LP de treinta canciones y más de una hora y media de duración, cuando el estandard para un disco de rock en aquellos años era de poco más de treinta minutos sumadas las dos caras. Pero más allá de la cantidad de temas incluidos en la obra, lo impactante del disco radicaba en la diversidad abrumadora de estilos musicales que abarcaba. McCartney produjo rock clásico en “Back In The USSR” y “Birthday”, influenciado por las armonías vocales de los Beach Boys, de quien era fan declarado. Desde ahí, Paul retrocedía al minimalismo absoluto en “Why Don’t We Do It In The Road”, pero regresaba a un plano de canción más convencional rememorando los números cursis de vodevil que tanto le fascinaban y que heredó de su padre en “Martha My Dear” y “Honey Pie”. Luego se descolgaba con efectiva audacia en un notable intento lírico de acercarse a Dylan en “Rocky Raccon” (osadía que descontinuó, incluso en sus años solistas, ya que McCartney nunca mostró excesivo interés por desarollarse como letrista). Retomaba la línea “familiarmente correcta” que tanto desquiciaba al rebelde Lennon en “Ob-La-Di, Ob-La-Da” pero también demostraba en esa canción su extraordinaria visión musical al insinuar por primera vez en un disco de pop y con casi una década de anticipación lo que sería uno de los ritmos más populares a partir de la segunda mitad de los setenta: el ska. Y ratificaba sus válidas y no siempre respetadas credenciales de rocker desde el tema “maldito” por excelencia de Los Beatles, aún hoy considerado el primer tema punk de la historia: “Helter Skelter”. De la versión original de veintisiete minutos (reducida a tres en el disco) se preservó en la versión editada de tres minutos el grito final de Ringo antes de caer desmayado sobre su batería: “I’ve got blisters on mi fingers!!!!” (¨”¡¡Tengo ampollas en mis dedos!!”) y que puede oirse en el final de la canción. Pero el intimismo acústico de Macca no se quedaba afuera de la selección final: ecologismo incipiente y también pionero en “Mother Nature’s Son”; una sobria pero efectiva “I Will” y la alegórica expresión de apoyo al movimiento negro de los Estados Unidos “Blackbird”. Lennon, por su parte, no venía con tan buenos modales. Sumergido en un caos personal y químico de proporciones peligrosas (y hasta ilegales), el buen John ya no era el cándido beatle que quería tomar tu mano en el ‘64. Ahora el hombre se desmarcaba de aquella imagen con canciones que publicitaban sin pena alguna su desmoronamiento personal. Temas intensos y de excelente factura rock como “I’m So Tired” lo evidenciaban, a través de una letra en donde su amargura y la desolación eran palpables. Luego cargaba nuevamente contra fans y periodistas denunciando el arco de hipocresía que lo rodeaba con “Everybody’s Got Something To Hide Except Me And My Monkey” (el ‘monkey’ –mono- por supuesto era Yoko Ono, ya que así se refería todo mundo a ella dentro y fuera del círculo beatle). Se politizaba hasta la desmesura en “Revolution”, a ritmo de blues. Materializaba su obsesión con los experimentos sonoros en “Revolution 9”, donde por primera vez en un disco de Los Beatles había un tema de los Los Beatles en donde no tocaba ningún beatle. La desolación se profundizaba en “Yer Blues” (“…estoy tan solo que quisiera morir… me siento tan suicida que hasta odio mi rock and roll…”) y se burlaba de la propia mitología beatle en “Glass Onion” (“…la morsa era Paul…”). Tomaba desquite de manera ácida contra su más reciente decepción, el Maharishi, en “Sexy Sadie”, y dejaba muy en claro por donde andaban sus intereses e influencias en ese momento con “Hapinness Is A Warm Gun”, en donde las referencias a la heroína son rotundas ya desde el título (“gun” se utiliza como sinónimo de ‘jeringa’ en el contexto de la canción). Por primera vez en una canción mencionaba a su madre muerta (“Julia”) en lo que sería el primer paso de un proceso de regresión a su conflictiva adolescencia y que retrataría un año después con descarnada intensidad en su primer disco solista (Plastic Ono Band) y dejaba clara su actitud anti-Vietnam en “The Continuing Story Of Bungalow Bill” al burlarse del primer superhéroe estadounidense (Bufallo Bill, casi casi un padre de la patria por el simple de hecho de dedicarse a matar búfalos). Y para completar el cuadro de rebelión satirizaba a la intocable realeza británica en “Cry Baby Cry”. Pero aún y en medio de su más tremenda crisis existencial hasta la fecha, Lennon pudo ser capaz de producir una de las más hermosas, delicadas y mágicas piezas que el rock and roll haya alumbrado jamás: “Dear Prudence”, canción dedicada a la hermana de la actriz Mía Farrow, Prudence Farrow, con quienes los cuatro músicos convivieron en la India durante su estancia con el Maharishi. Una canción que anticipa a la próxima “Imagine” en la sencillez de la letra, pero que la supera en cuanto a la simpleza del arreglo al prescindirse de cuerdas y otros complementos orquestales. Una melodía simple, una emotividad que va de menor a mayor y en síntesis, uno de los pocos temas del disco en donde los cuatro beatles armonizan de manera plena y absoluta, destacando las armonías vocales y un trabajo sencillamente excepcional de McCartney en el bajo. Con respecto a George Harrison, éste pudo por fin meter cuatro temas en un disco, aunque claro, siendo éste doble seguía manteniendo el promedio de dos por album. De todas formas, el beatle silencioso sacó provecho de la famosa frase “divide y reinarás” y en medio del divorcio creativo de Lennon/McCartney se acreditó el mejor tema de todo el disco con “While My Guitar Gently Wheeps”. Eso sí, con una ayudida de sus amigos, o más bien de uno: Eric Clapton. El por entonces divo y guitarrista estrella de Cream no daba crédito a sus oidos cuando George lo invitó a participar en la sesión. Era para él imposible de creer que los todopoderosos Beatles necesitasen a alguien más que ellos mismos para grabar una canción. Pero Harrison no se equivocó. Clapton se despachó con una de las interpretaciones más estremecedoras de su carrera haciendo literalmente gemir su guitarra para plasmar de manera definitiva la esencia de la canción. No consiguió Harrison mantener ese nivel con sus tres restantes contribuciones para el disco, pero todas sirvieron para ampliar el collage sonoro del album: “Long, Long, Long” intentaba sin demasiadas pretensiones ser un mantra dentro de una estructura de canción pop y lo consiguió desde su tono lánguido y casi etéreo; “Savoy Truflle” es un rock “a la” Harrison con la aportación de una sección de bronces (en el estilo que terminaría de definir en los ‘70) que redondeaba de manera efectiva la intención del tema. Una pequeña joya, en cambio, era “Piggies”. Se trataba de una composición en lo melódico y armónico claramente de estilo barroco que no hubiera desentonado en alguna velada de la corte de Luis XIV, pero con una letra que apuntaba inequívocamente hacia la clase alta británica y al establishment en general que a través del abusivo sistema impositivo se quedaba con el noventa por ciento de los ingresos de Los Beatles a cambio de nada. El tono mordaz y ácido de George es evidente y la letra cargada de veneno (“… puedes ver a los pequeños cerdos viviendo su vida de cerdos…”) resaltaba en un marco instrumental dominado por violines, cellos y un harmonio, lo que la convirtió en un experimento casi bizarro pero de innegable calidad. La irreverencia le costó cara a Harrison. Un año después fue arrestado bajo falsos cargos de posesión de marihuana y pasó de ser un Miembro del Imperio Británico ordenado por la Reina en 1966 a engrosar la lista de “yonquis” y convictos fichados por Scotland Yard. Lennon no iba a tardar en hacerle compañía luego de renunciar a su título nobiliario en protesta por la intervención militar británica en Africa. En cuanto a Ringo y sus aportaciones al disco más allá de la batería, apenas pudo meter una carrera y ftrmó un bonito número country (su pasión musical de aquellos años) en “Don´t Pass Me By”, pero que apenas quedó para su estadística personal sin ser una canción importante en el contexto del disco a pesar del buen trabajo del desconocido Jack Fallon en violín. Aún cuando el carácter afable de Ringo era célebre y a pesar de ser el único miembro de la banda que jamás tuvo problemas con sus compañeros, Starr se sentía fuera de foco en medio de las discusiones y de las largas y desorganizadas sesiones de grabación ya que cada músico trabajaba por separado repartidos entre los tres estudios de Abbey Road. Ringo terminó por hacer crisis abandonando la grabación del disco. Bastaron unos días en compañía de sus hijos y esposa, más los ruegos de sus compañeros, para que regresara. Este incidente resultó en que el tema que abre el disco (“Back In The USSR”) no lo tuviera como baterista titular, tarea que quedó a cargo del polifácetico McCartney y permitió por otro lado que al buen Ringo se le concediera el privilegio de cerrar el disco con una empalagosa canción en el estilo americano de los ’40 compuesta (¡ahora sí! ) por John y Paul para él. Con esa pieza (“Good Night), y algún que otro entremés menor e inexplicable que no llegaba al minuto de duración (“Wild Honey Pie”) se redondeaba un disco que por su diversidad estilística aún hoy se sigue considerando como uno de los mejores resúmenes de música occidental llevado a cabo por una banda de rock, e incluso hay hasta quienes afirman que aún siendo el peor disco de los Beatles es el mejor disco de la historia del rock. Juicios o exageraciones al margen, THE BEATLES o simplemente “El Album Blanco” representó una bisagra, una fotografía que retrató la confusión de un sueño revelado como utópico (“el verano de amor” del ’67, el “flower power” e incluso el “all you need es love” de los propios Beatles) y que abrió la ventana de una década nueva, ya inminente y palpablemebte peligrosa. Todavía faltaba un año para que John Lennon clausurara lapidariamente la década del ’60 con la famosa frase “El sueño se terminó”, pero en medio del mayo francés y de Vietnam, con la sangre de otro Kennedy derramada sobre la de Luther King, el Album Blanco ya profetizaba los inciertos tiempos por venir.

Calificación: * * * * *
Mejor Canción: While My Guitar Gently Weeps
Peor Canción: Revolution 9

MUSICOS: George Harrison (vocales, guitarras acústicas y eléctricas, violin, órgano, bajo, tamborín, campanas); John Lennon (vocales, guitarras acústicas y eléctricas, armónicas, saxo, piano, órgano, harmonio, bajo, bajo de seis cuerdas, maracas, tamborín, loops); Paul McCartney (vocales, guitarras eléctricas y acústicas, flauta, flugelhorn, piano, órgano Hammond, bajo, batería, bongos, timbales, percusion); Ringo Starr (vocales, piano, batería, bongos, maracas, castañuelas, tamborín).

PERSONAL ADICIONAL: Yoko Ono (vocales); Eric Clapton (guitarra eléctrica); Mal Evans (trompeta, tamborín); George Martin (piano, harmonio); Chris Thomas (harpa, mellotron); Maureen Starkey, Patti Harrison, Jackie Lomax (coros); Jack Fallon (violín); The Mike Stammers Singers (coros). Orquestas y músicos de sesión adicionales dirigidos por George Martin.

Fecha de Edición: 22 de noviembre de 1968
Serie: (UK) Apple [Parlophone] PMC 7067-7068 (mono), PCS 7067-7068 (stereo)
Grabado en: Abbey Road Studios de Londres entre mayo y octubre de 1968.
Productor: George Martin.
Ingeniero: Geoff Emmerich
Duración: 93 minutos, 40 segundos
Disco Doble

Video: Paul McCartney ensayando “Helter Skelter” durante las sesiones de grabación del Album Blanco

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~ por Mariano en febrero 15, 2007.

8 comentarios to “THE WHITE ALBUM – El Disco Negro De Los Beatles”

  1. Fue, es y va a seguir siendo la mejor banda de la historia. Muy buena la pagina, saludos. Lucia

  2. Gran articulo de uno de los consentidos de mi coleccion, si bien fue el que marco principo del fin de esta banda y de los que musicalmente tiene mas riqueza, es de los menos conocidos, yo a mas de uno de esos que reniegan a The beatles se lo he puesto sin decir nada y al rato preguntan ¿Y esto?. Yo siempre lo he visto como un grandes exitos oculto de esta banda a escepcion de un par de temas (que al final es insignificante entre 30) tiene un 10 sobrado.
    Un detallito, tambien podrias agregar entre musicos invitados a Brian Jones que toca el saxo en “Why Don’t We Do It In The Road” sin duda un invitado de lujo.

  3. Mis disculpas con lo de Jones, es en You know my name donde colabora, corregido.

    Saludos

  4. El mejor y mas influyente disco de la historia junto a Sgt. Peppers. En este disco apreciamos la calidad y cantidad de las canciones

  5. Quisiera saber si “El Album Blanco” es el primer disco doble de la historia del rock.

    Por otro lado, había escuchado que quien grita al final de la canción Helter Skelter, es John Lennon. Lo creí porque el tono es muy similar a la voz de John al final de la película y al final de la canción Get Back, donde dice: “A nombre mío y del grupo, espero que hayamos pasado la audición”. En la película se alcanza ver a John al micrófono, por lo que se identifica quién está hablando, pero si no se tuviese la imagen, la voz del final de Get Back y la del final de Helter Skelter, es la misma voz.

    Excelente análisis del disco, que sin ser el mejor disco de la banda, mostró que los Beatles son el único grupo que ha interpretado tan bien, diferentes géneros musicales con éxito.

  6. el q habla al final del helter skelter es ringo.

  7. Gente,estamos frente a una obra maestra! Es un disco hermoso. Los fab four fueron y seran unicos! A gerardo le respondo q l primer album doble fue freak out! del gran frank zappa. Saludos!

  8. A mi concepto sí es uno de sus mejoes álbunes, tengo entendido también , que músicos serios lo consideran así. Además hay que reconocer que sus extraordinarias cualidades musicales sobre pasaron sus desavenencias. En todo caso pienso que habría que limitar o esclarecer eso de ” peor álbum ” o ” álbum negro ” de los Beatles, porque para mí más bien encajaría en comparación a que no era igual a su “actitud de grupo” o ” enchúfe al unísono ” que mostraron en trabajos anteriores ( lo que trato de decir es que eran una banda en la que cada uno encendía su circuito y funcionaban como grupo ). Pero a pesar de ello el albúm resultó extraordinario, lo cuál más bien demuestra que sus genialidades musicales ( un tanto eclipsadas como grupo ) se sobrepusieron a sus diferencias ( incipientes )y debilidades.

    Abel, 10 de Abril de 2011 a 00:25 a.m.

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