Borges
“Qué época rara aquélla. Había dioses o las personas se creían dioses. Están crucificando a unos hombres; uno le dice a otro que es un dios; el otro le cree; el primero le dice que esa noche estarán juntos en el cielo. Y, te das cuenta, la burla. La inscripción: Rey de los judíos. Y los soldados jugando a los dados. Y el que lo traiciona es el que le da el beso. Todo eso escrito en unas pocas líneas –uno escribiría páginas y páginas– y allí están, los mejores detalles circunstanciales, la historia más extraordinaria, contada al pasar. ¿Y qué me decís de las últimas palabras? “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” En ese momento comprendió que no era dios ni nada: un hombre muriéndose. Y esas palabras las registran quienes quieren probarnos que era un dios. Todo es rarísimo.”
Jorge Luis Borges (citado por Adolfo Bioy Casares en “Borges”, pags. 196-7)
Nota: agrega Bioy, de manera inmediata y quizás para salvar la memoria de su amigo de la hoguera de los inquisidores que seguramente se le echarían encima ante semejante comentario sin tener conocimiento del sentido del humor que el ciego genial solía exponer de manera tan mordaz y a veces cruel, lo siguiente: “Alguna vez Borges me dijo: ‘Si uno compara la Biblia con los otros libros hebreos puede llegar a creer que fue escrita por el Espíritu Santo. Es el único libro inspirado.’”)
-M-

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